Te compartimos algunos consejos prácticos para el cuidado de los alimentos durante el verano.
Almacena tus alimentos en recipientes herméticos para mantenerlos frescos por más tiempo y evitar la contaminación cruzada. Esto también ayuda a preservar el sabor y la calidad de los ingredientes.
Cuando los alimentos cocinados se enfrían a temperatura ambiente, los microbios empiezan a proliferar. Por eso, es mejor comer los alimentos inmediatamente después de cocinados. Así, mantienes un cuidado alimenticio.
Esta regla es la mejor medida de protección contra los microbios que puedan haber proliferado durante el almacenamiento. Un buen recalentado implica que todas las partes del alimento alcancen al menos una temperatura de 70º C. Así, te aseguras de que los gérmenes no arruinen tus comidas.
En verano, es mejor preferir comidas ligeras y frescas, como frutas, verduras y ensaladas con pollo. Evita comidas pesadas que aumentan la temperatura corporal y pueden hacerte sentir incómodo.
Siguiendo estos consejos, el cuidado de los alimentos durante el verano será mucho más sencillo.
Cuando se trata de combinar tradición y ligereza, los rollitos de lechuga con costilla y mole son la prueba perfecta de que se puede comer delicioso sin complicaciones.
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