La carne de cerdo tiene cantidades importantes de vitamina B1, fundamental para la buena circulación de la sangre y el funcionamiento de nuestro metabolismo. También contiene selenio, que evita el desgaste celular, y zinc, que fortalece el sistema inmune. Es importante mencionar que a nuestro cuerpo le es más fácil asimilar el zinc proveniente de la carne que el que podemos obtener de los vegetales.
Esta carne es rica en hierro, fundamental para nuestra sangre; además contiene vitamina B12, que suele no encontrarse en alimentos de origen vegetal, y facilita la absorción de proteínas y el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune. También proporciona a nuestro cuerpo ácido oléico, que favorece la buena salud de nuestros vasos sanguíneos.
La carne blanca del pollo también es fuente de hierro y vitaminas del complejo B, pero el fósforo es una de sus principales cualidades, mineral fundamental en la formación y mantenimiento de huesos y dientes. Además proporciona omega 3 y 6.
Estamos seguros de que ahora te será más sencillo equilibrar tus comidas, alternando entre estos tipos de carne para obtener la mejor nutrición posible.
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