Comer bien no tiene que ser complicado, a veces basta con saber combinar mejor lo que ya usamos en la cocina para lograr platillos completos que llenen, sepan rico y nos hagan sentir bien. Cuando hablamos de alimentación balanceada, no se trata de seguir reglas estrictas, sino de armar platos más completos sólo con un poquito de organización.
Una forma sencilla de lograrlo es pensar en tu plato como si fuera un equipo. La proteína es la base: carne de cerdo, res, pollo o incluso huevo. Luego vienen las verduras, que le dan color, sabor y frescura a la comida, y por último los cereales o acompañamientos como arroz, pasta o tortillas que ayudan a que el platillo rinda y te mantenga satisfecha. Esta combinación de alimentos funciona perfecto para la nutrición diaria, sin necesidad de hacer cambios extremos en tu forma de cocinar.
Por ejemplo, un bistec de res con calabacitas y arroz es un plato sencillo pero completo. Lo mismo pasa con una milanesa de pollo a la plancha acompañado de ensalada y pasta o un rico filete de cerdo guisado con nopales y frijoles. No es que tengas que comer perfecto todos los días, sino buscar ese balance la mayoría del tiempo. Estos platillos completos son ideales para la comida de diario porque son fáciles de preparar, llenan bien y se adaptan a toda la familia.
Al final, llevar una alimentación balanceada es más fácil cuando dejamos de complicarnos y empezamos a escuchar lo que el cuerpo necesita. Porque comer bien no es una moda, es un hábito que se construye todos los días, poco a poco y con mucho sabor.
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