La sal es indispensable para nuestro cuerpo; es la mayor fuente de sodio que consumimos, mineral que, entre otras cosas, nos ayuda a regular la presión arterial, favorece el proceso digestivo y nos aporta energía; también nos ayuda a mantenernos hidratados y mantener un equilibrio general en nuestro cuerpo.
Si bien la sal es necesaria, ingerirla en grandes cantidades puede dañar nuestro cuerpo. El padecimiento más conocido causado por el consumo excesivo de sal es la hipertensión arterial o presión arterial alta; además propicia la retención de líquido, lo que tiene como consecuencia el aumento de peso y el trabajo extra de nuestros órganos, como hígado, corazón o riñones, lo que a la larga termina por desgastarlos antes de tiempo.
Eliminar la sal de nuestras vidas definitivamente no es una opción, sin embargo sí que podemos reducir su consumo. Diversas organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo diario de 5g, lo que equivale aproximadamente a una cucharada cafetera. Esta cantidad variará según la edad y actividades físicas de la persona.
Además de regular nuestro consumo, evitar alimentos procesados nos ayudará bastante, pues son éstos los que suelen contener cantidades excesivas de sodio y azúcar.
Preparar nuestros alimentos en casa y consumir regularmente frutas y verduras hará que tu cuerpo se mantenga sano y en equilibrio.
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