La papaya contiene una enzima llamada papaína que provoca la ruptura de múltiples enlaces en las proteínas animales, lo que tiene por consecuencia que se pueda utilizar para ablandar la carne destinada al consumo humano. Pero cómo la usamos?
Con la siguiente receta, además, aportarás un sabor distinto a tu platillo: Sirve en la licuadora 1 trozo de papaya picada (todo: la cáscara, las semillas y la pulpa), un chorrito de aceite y consomé de pollo en polvo. Coloca la carne en un recipiente, báñala con el preparado, espera al menos 1 hora y llévala al fuego.
Del mismo modo que sucede con la papaya, la piña contiene una enzima llamada bromelina que, básicamente, deshace ligeramente la carne y por tanto queda más suave al paladar.
Para poder aprovechar dichas propiedades, te sugerimos preparar un jugo de piña y con él inyectar la carne. Espera entre 10 minutos y una hora y puedes llevarlo a cocinar. Con ello no sólo conseguirás carne suave y jugosa, sino con un toque tropical y dulce.
La leche no contiene ninguna enzima degradadora, pero evita que al cocerse la carne se deshidrate, por ello es una práctica conocida. Lo mejor de todo, es que no aporta ningún sabor.
En este caso sólo debes servir leche en un recipiente, la suficiente para cubrir la carne, dejarla reposar al menos 30 minutos, y llevarla a cocción.
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