Las tablas para picar son indispensables a la hora de hacer casi cualquier platillo, y muchas veces pasamos desapercibidas algunos detalles. ¡Vamos a revisarlo!
El material
Es muy común que en los hogares encontremos tablas de madera, pero en los restaurantes y comedores industriales están prohibidas, ya que, la madera, al ser porosa, puede mantener restos de alimentos en esos poros y con el tiempo producir bacterias. Por eso, en estos lugares las tablas de polietileno son las recomendadas, pues estas no son porosas y son sencillas de lavar.
Si, por otro lado, tú cuentas con una tabla de este tipo, puedes limpiarla de la siguiente manera:
1. Esparce sal sobre ella.
2. Corta medio limón y exprime el zumo sobre la tabla.
3. Con el mismo limón frótala y enjuaga con agua.
El orden
La contaminación cruzada es un tema con el que debemos tener mucho cuidado a la hora de preparar los alimentos, ya que, aunque haya mucha higiene en la cocina sin querer se puede ocasionar en la tabla de picar. ¿Qué podemos hacer?
La respuesta sencilla puede ser obtener una tabla para distintas cosas, por ejemplo:
– Tabla amarilla: Para carnes blancas (pollo, pavo, etc.)
– Tabla azul: Para pescados y mariscos
– Tabla verde: Frutas y verduras
– Tabla roja: Para carne de cerdo, res, etc.)
– Tabla marrón: Para carnes cocinadas y embutidos
– Tabla blanca: Para pastas, pan y quesos
Sin embargo, si esta opción no está dentro de tus posibilidades, puedes utilizar dos tablas de picar y dividirlas en:
– Tabla para quesos, pan, pasta, frutas y verduras
– Tabla para carnes y pescados
Solo no olvides tener cuidado con la limpieza exhaustiva de la tabla una vez que la hayas terminado de utilizar.
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