La salsa de calabaza, mejor conocida como “falso guacamole”, es un clásico en la mayoría de las taquerías de la Ciudad de México; su origen se desconoce, pero lo intuimos: en algún momento preparar salsa con aguacate se volvió muy caro, así que hubo que buscar otras opciones más económicas.
Lo curioso es que esta salsa es muy similar en consistencia y sabor al guacamole, porque si no hubiera sido así, seguro nos hubiéramos dado cuenta de que algo andaba mal. Es por esa razón que nosotros creemos que el nombre de “guacamole falso” no le hace justicia a la rica y deliciosa salsita de calabaza, que durante tanto tiempo ha acompañado nustros taquitos callejeros.
¿Quieres aprender a prepararla? Te dejamos la receta:
Preparación
Y listo, así de sencillo tienes tu salsa de calabaza, ahora sólo falta que prepares tus tacos para que la disfrutes al máximo.
La gracia del estofado es conservar los sabores y aromas de los alimentos. Te dejamos este estofado de milanesa al ajo como ejemplo.
Hay días en los que el cuerpo simplemente pide taco, y para esos momentos existen las Gringas de carne al pastor, un clásico que jamás te deja abajo. Esta versión con pan pita es rápida, rendidora y perfecta para cuando quieres algo casero.
¿Sabías que el taco árabe nació de una adaptación que inmigrantes de medio oriente hicieron a los tacos mexicanos? ¿Sabías que las fusiones, además de enriquecedoras, son muy sabrosas?
El rib eye posee una gran cantidad de marmoleo, tanto en la carne de res como en la de cerdo. La grasa que posee lo hace tierno y con mucho sabor. Lo llaman el Rey de los Cortes. Así, ¿quién va decir no?