Según algunos investigadores de la UNAM, esto sucede cuando comemos de manera muy abundante. Al hacerlo, la glucosa que está en la sangre se va hacia el sistema nervioso, e inhibe la actividad de células que tenemos en una estructura que tenemos en el cerebro llamado hipotálamo lateral.
Allí hay unas neuronas llamadas orexinérgicas, y cuando hay glucosa en sangre, estas células dejan de disparar su frecuencia, su actividad disminuye y eso facilita que se instale esa sensación de tranquilidad y de quedarnos dormidos.
Entrar en este estado realmente no es malo, de hecho, se trata de un estado fisiológico que debería cumplirse, pero a veces es necesario evitarlo, sobre todo si después tenemos diversas actividades como manejar, ir a clase, regresar a la oficina o aquellas que impliquen agilidad mental y física.
Por estas razones, la mayoría tratamos de evitarlo, para ello lo ideal sería no comer tan abundante. Por ejemplo, puedes consumir en pocas cantidades, hasta que te sientas realmente satisfecho. Esto evitará que la glucosa incremente y te dé el mal del puerco.
Consiéntete con un aperitivo que te deje sin ganas de querer más. Estos nachos con milanesa a la leña son tu opción.
El caldo de res con verduras tiene unas propiedades inigualables de hierro, calcio, vitamina B12, proteínas y hasta zinc. ¡Comencemos a prepararlo!
Llegó el fin de semana y seguro que se antoja una botana rica mientras ves películas o te relajas con la familia enfrente de una parrillada. Aquí te dejamos esta deliciosa receta para 8 personas que a todos les va a encantar.
La comida en familia se disfruta como ninguna otra cosa en la vida. Haz que ese momento sea más especial con unas deliciosas chuletas de cerdo con soya y piña.