Cuando se trata del pollo, sabemos que es indispensable tener cuidado en su conservación y transportación puesto que fácilmente puede descomponerse, por ello debemos cerciorarnos de que ha estado en refrigeración todo el tiempo y que cuenta con el empaque correcto para que no esté en contacto con las bacterias.
Muchas veces hemos escuchado que el pollo debe lavarse antes de cocinarlo puesto que existe el riesgo de contraer salmonelosis, sin embargo, esta práctica puede resultar más riesgosa porque al ponerlo al chorro del agua salpicamos todo lo que está alrededor (que generalmente son los trastes limpios) y lo contaminamos. Entonces ¿cómo evitamos la salmonelosis en el pollo? Eligiendo siempre marcas certificadas como Maxicarne, que nos garantizan la calidad e inocuidad de los productos agroalimentarios.
No, a diferencia de la carne de res, el pollo no puede tener distintos términos de cocimiento, sino que siempre debe estar bien cocido. Técnicamente, debemos cocerlo a 75°C por al menos 15 segundos, pero para asuntos prácticos diremos que debe cambiar de color por completo y no contener algún rastro de sangre.
Cuando se trata de combinar tradición y ligereza, los rollitos de lechuga con costilla y mole son la prueba perfecta de que se puede comer delicioso sin complicaciones.
¿Te has dado cuenta de cómo disfrutas botanear mientras platicas o ves una película? Prepara estos supernachos en tu próximo maratón de series.
Prueba esta ensalada de pollo y vegetales que combina el sabor de la carne con lo fresco y saludable.
¿Quién no disfruta esas tirillas planas al enrollarlas con el cubierto?, ¿al sentirlas envueltas?, ¿al aspirarlas para que ninguna quede fuera? ¿Quién puede negar que el fettuccine también se antoja por su consistencia, su textura y su extraordinaria forma